Mostrando entradas con la etiqueta Golden Temple. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Golden Temple. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de noviembre de 2011

Comiendo y durmiendo en el Templo Dorado

La primera noche que llegamos a Amritsar, era muy tarde y elegimos un hotel rápidamente para descansar de la paliza del viaje. Al día siguiente, no lo dudamos, cogimos nuestras mochilas y fuimos a los alojamientos en dormitorios colectivos para peregrinos, dentro del Golden Temple. Queríamos estar el mayor tiempo posible dentro de este lugar. Dentro del recinto del templo puedes dormir y comer gratis, hay urnas donde puedes depositar el donativo que consideres oportuno, nadie te va a pedir nada a cambio de la hospitalidad que regalan. Los cuartos eran sencillos, los extranjeros nos alojamos en el bloque Sri Guru Ram Das Niwas y los locales en distintos sitios, muchos con mantas al raso. Los indios son capaces de dormir en cualquier sitio… Compartimos dormitorio con gente de distintos países y chinches que no hacían distinción entre nacionalidades a la hora de darse un banquete. A la pobre Julia la acribillaron los pies. A mi no picó ni una, gracias a Dios, antes de dormir me di bien de spray antibichos. Parece duro, pero de verdad, es todo lo contrario. Dormir allí, levantarse y en dos minutos estar junto al estanque para ver amanecer, fue maravilloso. El Guru-ka-Langar, es el comedor comunitario gratuito, elemento inherente a todos los templos sijs como símbolo de la unidad entre todas las religiones, creencias y nacionalidades. Las enormes cocinas, preparan comida para unos 60.000 ó 80.000 peregrinos al día. Cualquiera puede entrar y unirse al gentío que come en el suelo. Una experiencia realmente recomendable. Todo está perfectamente sincronizado. n la entrada una persona te da una bandeja, otra un cubierto, te sientas y varias personas van pasando sirviendo comida. Terminas y a la salida, depositas el cubierto en un lugar y la bandeja en otro. Todo va como un reloj y a una velocidad sorprendente. Los voluntarios colaboran en todas estas tareas con una alegría increíble. La comida está muy buena y la compañía fue todavía mejor. En India, viajar no es fácil, pero si tienes un sij cerca, puedes estar tranquila. Habrá de todo, como en botica, pero todos los viajeros con los que he hablado del tema, coinciden en lo mismo: la corrección, rectitud, amabilidad y nobleza de esta gente. Sus rostros morenos se enmarcan con turbantes de colores alegres, a esto se suma la profundidad de su mirada india y amable. La comunidad sij de Amritsar es muy grande,. Por todas estas cosas, este sitio me ha llegado al fondo del corazón. En Amritsar hay muchos templos que no tienen la intensidad del Golden Temple. Además de allí también estuve en un lugar interesante, el parque Jalliwala Bagh. Aquí se recuerda a los indios muertos o heridos por el ejercito británico en 1919, en la magnífica película Ghandi se reconstruye la masacre y las investigaciones posteriores. Se puede ver todavía, las marcas de balas que mataron a centenares de indios.
Fuimos también a ver un espectáculo curioso. En la frontera con Pakistan, a unos 30km de Amritsar, se celebra cada día una ceremonia de cierre de la frontera entre ambos países. A ambos lados hay gradas donde se sientan indios y pakistaníes y montan la marimorena, venga de gritar y de gritar. Militares ataviados con uniformes de gala, deleitan al personal con pasos dignos de una peli de Bollywood. Curioso de ver. Lo mejor, el momento en el que soldados de ambos países coinciden en el borde y se dan la mano. En la foto:en el fondo Pakistan y en el frente la India.

Como todas las ciudades de India que he visto, esta es caótica y esta llena de seres humanos dignos de fotografiarse. He hecho muchas fotos, aquí cuelgo algunos pedacitos de vida de la ciudad. Mañana intento colgar mas, Internet está fallando ahora.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Golden Temple


No se cómo voy a escribir este post. El Golden Temple en Amritsar es hermoso, pero lo que sentí en ese espacio, no me veo capaz de contarlo con palabras.

Otras veces he escrito sobre mi tendencia natural a ser racional y creerme las cosas que experimento. No soporto a los charlatanes que inventan cuentos con palabras bonitas para sacar los cuartos a gente que busca llenar vacíos. No quiere decir esto, que no tenga un sentido de lo espiritual, sí, lo tengo, pero es el resultado de una búsqueda personal y no de una asimilación sin cuestionamientos de una religión o ideas.

Este rollo que acabo de soltar, creo que es necesario antes de escribir sobre el Templo Dorado.
Desde un punto de vista formal es majestuoso. Es el templo más sagrado del sijismo y atrae a millones de peregrinos de todo el mundo. Cubierto de placas doradas, refulge en medio de un estanque sagrado Amrit Sarovar (el templo del néctar). Alrededor del estanque, los edificios blancos hacen de marco para el templo. Cuando entras y lo ves, su belleza te paraliza.
Lo potente de este sitio, no es lo que ves, si no lo que sientes. Esto me cuesta escribirlo, pero es tal cual lo sentí; la carga de energía de este lugar la noté en cada una de mis células. Hemos pasado dos días y medio en Amritsar y la mayor parte del tiempo he estado en este sitio, paseando alrededor del estanque, meditando sentada en sus orillas de mármol o dentro del templo. He pasado muchas horas alli y ha sido intenso. Los sacerdotes entonan sin interrupción un cántico en gurmukhi del libro sagrado sij, el Guru Granth Sahib, desde el interior del templo. Unos altavoces lo difunden por todo el recinto. El rezo continuo te va meciendo mientras paseas o meditas. Dentro he vivido muchos momentos para recordar, algunos de ellos: • El libro sagrado sij, está dentro del templo bajo múltiples lienzos, cada día hay una ceremonia al amanecer y por la noche en la que el libro, con gran boato, se traslada desde el Templo Dorado en el estanque, a través de la pasarela hasta el Akal Takkat, edificio frente al templo que alberga el Parlamento sij. Fui a ver la ceremonia y logré sentarme en una esquina del suelo junto a unas mujeres en la sala central donde está el libro, el edificio es pequeño y la gente va pasando en procesión, así que tuve suerte. Presencie todo el boato de la ceremonia y pude meditar durante algunos intensos momentos. Junto a mi, había una viejecita, muy viejecita, que me agarró la mano y no me soltó. Nos levantamos y acompañamos el traslado del libro (lo llevan en un palio, como un pequeño paso de Semana Santa), ella seguía agarrando fuertemente mi mano, hasta que no termino la ceremonia no nos soltamos. Nos dimos venga de besos y nos hicimos esta foto. Cuanta ternura en tan poco tiempo con alguien que no conoces.
• El templo tiene dos plantas y una azotea, desde la segunda planta, se abren ventanas al estanque, varias veces subí y me senté junto a esas ventanas durante largos ratos, sintiendo intensamente la magia del templo. En ese contexto yo era un elemento realmente extraño, en un país tan distinto, con gente alrededor tan distinta, en una ceremonia religiosa de una religión que no proceso… Pues bien, me sentí parte del lugar, nadie me miró extrañada de mi presencia, yo allí tenía para ellos el mismo derecho a participar en todo y a vivirlo igual. El sijismo, tiene un carácter integrador y su lugar mas sagrado abre las puertas a todo el mundo, sin diferencia de clases, religiones ni sexo. • Todo en el recinto funciona como un reloj y casi siempre en cadena, cada persona es una pieza que encaja con la siguiente. Montones de voluntarios limpian cada rincón y organizan cada actividad, ya sea ofrecer agua, lavar cuencos, colocar alfombras… Una noche saliendo del templo, un grupo de gente doblaba paños naranjas, un hombre me miró y me invitó a sentarme con ellos y participar. Paciente me mostró como se hacía y me dio una pila de telas. Cuanto disfruté sintiéndome una pieza mas de todo aquello. Bañarse es una ceremonia de purificación que algunos sijs hacen en el estanque. Las mujeres pueden hacerlo en un recinto en el mismo estanque pero dentro de una estancia. Estar allí estaba siendo especial para mi y participar también en ese ritual, me parecía algo bonito. Así que entré, me quité la ropa y me sumergí con gran respeto en el estanque sagrado. Meditar es rezar, conectar contigo y sentir que eres parte de todo y que todo es parte de ti, sentir tu Ser. Difícil también de explicar. En el Golden Temple he tenido presente a toda la gente que quiero, he proyectado mi energía y mi amor a todos ellos: mi familia, mi compañero y mi amor, mis amigos que son mi tesoro, mis excompañeros de trabajo que son mis amigos, mis compañeros kundalini, mis amigos de viaje y aventuras… he repasado mentalmente uno por uno y me ha dado vértigo pensar la cantidad de gente maravillosa que tengo en mi vida.
He tenido especialmente en mi corazón a Ana y Jose Miguel y el recuerdo de Marcos, y a Eva y Jose y la lucha triunfante de SuperGuzmán. En la India, en Madrid o en Kyoto, cada día me recordáis que la vida es maravillosa.